Posteado por: anilyn | 2010/11/21

Joshua Nielsen Intro

Hunter Jones gruñó mientras observaba como la tropa que le había obligado llevar se acercaba al manicomio.

Él iba a cumplir los 50. A pesar de su gran condición física, inteligencia y su nombre falso, la mojigata y consentida señorita Brown había decidido que era muy anciano para servirla adecuadamente como guarda espaldas.

Y lo peor de todo, lo había hecho ir a buscar a sus nuevos remplazos.

Hunter, no es nada personal” le sonrió la muchachita con algo de lastima “A tu edad, puedes hacerte daño con este trabajo. Además, estas personas simplemente me servirán para ciertas… misiones para el negocio”

Sabía a que se refería con “ciertas” misiones para el negocio. A Hunter mismo le había tocado que deshacerse de algunos competidores de la compañía anteriormente.

Lo irónico era que conocía al tal Joshua. Como lo recordaba de su encuentro, hace unos 5 años, era un muchacho seguro de si mismo, algo extravagante y arrogante. Joshua, hace 5 años, se había robado SU titulo del mejor asesino precavido.

Hace 5 años, después de varios crímenes como sicario, el muchachito ese seguía completamente libre. Era sospechoso común de la policía, pero no había forma que lo vincularan con alguno de sus crímenes…

…Y cuando por fin lo vincularon con uno de sus asesinatos, había fingido demencia. En vez de darle una cadena perpetua, había terminado dentro de un manicomio.

-Ya saben, maten a cualquiera que se interponga en su camino –Instruyó Hunter a todo aquel ejercito.

Era su último trabajo. ¿Qué importaba ser discreto?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Hunter avanzó en medio de los escombros. De cuando en cuando, identificaba el cuerpo de una enfermera, un enfermero, un enfermo, lo que fuera.

Aquel batallón había cumplido sus órdenes al pie de la letra.

Se acercó a la puerta donde habían indicado que estaba Joshua Nielsen. Tocó tres veces y la abrió.

La habitación era luminosa, algo fría y sobriamente amueblada. Ningún indicio que su habitante estuviera loco o fuera un eficaz asesino. Recorrió la habitación de un lado a otro con sus ojos. Allí.

Joshua se encontraba sentado en un sofá en una esquina de la habitación. Sus pies estaban sobre un brazo del sofá mientras que uno de sus brazos se apoyaba en el otro brazo del sofá y servía de soporte a su cabeza. Una postura de completa tranquilidad.

Joshua tenía sus ojos, uno verde y el otro castaño, clavados en el rudo rostro de Hunter. Lo observaba de forma paciente. Calmada. Perezosa.

-Joshua Nielsen, la Señorita Valerie Brown requiere de sus servicios –anunció Hunter casi con un gruñido.

-Ah.

-Debe acompañarnos –Replicó Hunter irritado.

-¿Y qué le hace pensar a la Señorita Valerie Brown que yo voy a darle mis servicios? –Preguntó Joshua de forma calmada, pero con cierta burla en su voz.

Hunter se le quedó viendo fijamente. Lucia exactamente igual que el muchachito que conoció 5 años atrás (exceso de ropa abrigada incluido. Realmente, ¿No le daba calor con la bufanda?), pero mucho más sereno, contenido y normal.

-Es un buen salario y un trabajo que usted ya conoce –prosiguió Hunter- La Señorita Brown es agradable cuando ya la conoce.

-Ah.

-¡Por amor a…! ¿¡Sabe decir algo que no sea “Ah”?! –explotó el hombre, furioso.

Joshua suspiró cansinamente como respuesta. Se puso de pie con lentitud.

Y salió corriendo de la habitación tan rápido que Hunter se quedó unos segundo allí, clavado en el suelo, antes de salir en su persecución.

-¡Maldita rata! ¡Para de una vez!

Pasaron varios minutos en persecución. A pesar de la velocidad en la que ambos corrían, Joshua no daba señales de cansarse y Hunter, a pesar de estar bastante atrás, no le perdía el rastro.

Al fin Joshua paró. Apoyó su espalda contra una puerta, se cruzó de brazos y esperó pacientemente a que Hunter, sin aliento y maldiciendo todo el lugar, llegara. Hunter le puso una mano en el cuello, presionando el cuerpo de Joshua contra la puerta, dispuesto a estrangularlo.

-Parece que no eres el mismo de hace cinco años –murmuró Joshua sin dar señales de sentir la mano en el cuello o la menor intención de comenzar una platica

Hunter comprendió el verdadero significado de su oración.

“Ya eres muy viejo. Me aburres. Apúrate de una vez, dime lo que me tienes que decir o intenta romperme el cuello antes que salga corriendo otra vez. Y esta vez, no me vas al alcanzar.”

-¿Vas a aceptar el maldito trabajo o no?

-Ja…Depende, depende. ¿Me van a dejar trabajar a mi gusto? Ya sabes… Forma de matar, método para esconder evidencia… Tú sabes… los gajes de este oficio… mis preferencias….

Lo había olvidado. Joshua poseía un gusto y asombro mórbido asesinando con temperaturas extremadamente bajas o con terriblemente altas. La policía nunca descubría si sus crímenes eran accidentes o no, por que sus especialidades era asesinar y culminar con un gigantesco incendio o matar a las victimas de frio haciendo que luciera como un resbalón en el hielo o una estúpida zambullida en agua helada.

-Si te van a dejar. Pero a la menor huida, rata cobarde, se desharán de ti.-Le gruñó Hunter dando algo de presión al agarre.

-Me parece. Ahora, sueltamente de una vez, dime donde encuentro a la tal Valerie Brown y yo me encargo del resto. –sonrió Joshua sin simpatía- Ah y debo conseguir una ducha. Después de cuatro años encerrado en un manicomio, apesto a loco.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

(¡Hola otra vez! Continuación, prologo, secuela, lo que ustedes quieran, del otro post, Office 308. Se nota que no tengo nada mejor que hacer que escribir 😀 En fin… Los comentarios, patadas, etc… son de mucha ayuda! Y son gratis… ¿No me dejarían uno?

Posteado por: anilyn | 2010/11/17

Office 308

-Así que… ¿Los cinco mejores asesinos del mundo, eh? – Preguntó la mujer en tono despreocupado

-Así es. Lo que sea para usted, señorita Brown

-Vaya, vaya… Se esforzaron con cumplir esta orden, ¿No es así? –preguntó la señorita Brown viendo el rostro nervioso y delgado del hombre. Le sonrió con algo de simpatía.

-Sus deseos son nuestra primera prioridad, señorita Brown.

-Ya deja de llamarme señorita Brown –murmuró despectivamente la mujer peinando hacia atrás su larga cabellera castaña- Soy Valerie Marie Brown ¿Comprendes?

-Si, señorita Marie.

-Bien hecho. Ahora, ¿Cómo consiguieron que los mejores cinco asesinos del mundo quisieran este…pequeño capricho mío?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Tonta Inglaterra con su tonto clima –siseó el muchacho al entrar al edificio, pasar por el recepcionista y notar como su traje perfectamente a su medida, se había estropeado irremediablemente, a sus ojos, por el patético clima inglés- ¡Tendré que recorrer media Alemania para volver a encontrar esta ropa!

Todavía farfullando contra la isla, el clima, los habitantes y hasta la reina Victoria, apretó el botón del elevador y esperó a que este llegara al piso actual.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-No ha sido fácil… tuvimos que–

-Basta, basta. No me importan detalles. ¿Todos dijeron que sí por el dinero ofrecido? –preguntó Valerie con impaciencia

-Si, lo hicieron, señorita Marie. Saben que será un placer servirla.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cuando se abrió la puerta del elevador, se encontró frente a frente con un hombre de su misma edad, más o menos.

-Buenos días –saludó sin mucho ánimo y el otro no hizo más que un gesto con la cabeza devolviendo el saludo.

El botón del piso a donde quería ir ya había sido pulsado, así que se limitó a observar indiferente la decoración discreta del ascensor.

El otro hombre, vestido casualmente pero con cierta elegancia, parecía absorto en sus pensamientos y en la música de Ipod que llevaba.

-Christophere Gloeckner –se presentó tendiéndole la mano al otro hombre y ensayando una sonrisa- Un placer

-Joshua Nielsen –Replicó el otro, dándole la mano- El placer es mío.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿De donde son, exactamente? –Preguntó Valerie con curiosidad- ¿Vendrán a Inglaterra para “la entrevista” o debemos ir a donde están ellos? No estoy dispuesta a dejar Inglaterra para conocer a mis futuros trabajadores.

-Ellos ya están en Inglaterra, señorita Marie. Vinieron expresamente para “la entrevista”. Un alemán, un danés, una tailandesa, una canadiense… ¿Cuál me falta? ¡Ah, sí! …Un francés.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Su nombre, por favor? –Preguntó el recepcionista a la recién llegada.

-Kayna Wongsawat –Respondió la mujer dándole una sonrisa entre seductora y amenazante- Me llamaron para una entrevista aquí. ¿No es así?

-¡Oh! Usted está para la entrevista…-murmuró el hombre nerviosamente, dirigiendo su mirada a cualquier lugar, excepto a la pequeña y sonriente mujer asiática.

-¿No va revisar la lista que tiene en las manos?

-¿Perdone?

-La lista, querido. Supongo que le pidieron que tuviera esa lista para que dejara pasar a quien debe dejar pasar –Le sonrió como quien sonríe a un niño pequeño cuando hace algo bobo.

-Pa-pase adelante, Señorita Wongsawat –tartamudeó el hombre, ruborizado y nervioso- Piso 17, oficina 308.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Ningún italiano? ¿Chino? ¿Ruso? ¿Siquiera japonés? –Preguntó Valerie vagamente decepcionada- Con todo el lío de las mafias italianas, chinas, rusas y japonesas… ¿Ninguno es lo suficientemente bueno para ser un candidato?

-Al parecer no, señorita Marie. Si lo fuera, lo tendríamos a su servicio. Nunca haríamos algo para decepcionarla.

-Lo sé, lo sé.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Disculpe, ¿Esta es la oficina 308? –preguntó la muchacha asomando la cabeza en la habitación, con el fuerte acento subrayando cada una de sus palabras.

Se encontró con un hombre sentado cómodamente en un sofá pegado a la pared. El hombre la vio sorprendido, para luego hacerle señas que se acercara y que se mantuviera callada un rato.

-Lo lamento –murmuró ella entre dientes.

Lo había interrumpido en medio de una llamada telefónica.

El hombre dijo algunas palabras más en fluido francés y después colgó.

-Lo siento –le sonrió a la muchacha mientras le hablaba en inglés- Esta si es la habitación 308. Yo también estoy esperando ser atendido aquí.

-Gracias por la información –replicó ella en francés también fluido.

-Hubiera jurado que eras Estadounidense –Se excusó el hombre también en francés.

-Canadiense. De Quebec, para ser exactos.

-¿En serio? –Preguntó el hombre despreocupadamente- Qué suerte, al fin alguien normal entre tanto… adorable inglés.
La muchacha rió. A ella le desagradaban también los mojigatos ingleses.

-Soy Avril Gagnon –se presentó la muchacha sonriéndole amablemente.

-Jean François Blanc –Le sonrió cansinamente el hombre- A sus órdenes.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Y en qué parte de Inglaterra están ahora?- preguntó la mujer peinando su fleco distraídamente

-Si no me equivoco, en unos cinco minutos estarán todos detrás de esa puerta, preparados para que usted los conozca. –señaló el hombrecillo con un ademán ligero.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Avril y Jean observaron entrar a dos hombres a la oficina. Uno, completamente empapado y al parecer algo molesto y el otro completamente distraído, abrigado y seco.

-¿Oficina 308? –preguntó Christophere con su marcado acento alemán.

-Oficina 308 –Replicó Jean- ¿Vienen juntos?

-¿Ah?

Jean señaló disimuladamente al hombre distraído. Al parecer, Christophere no se había dado cuenta que Joshua había dejado también el ascensor.

-Er auch? –murmuró en alemán Christophere entre dientes, sorprendido.

-¿Perdona? –preguntó Joshua quitandose un audifono del Ipod

-Nada.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿¡Cinco Minutos?! –preguntó Valerie casi abalanzándose sobre el hombre- ¿¡Y me avisas hasta ahora?! ¡Tengo otros planes! ¡Maldita sea, me voy a tener que quedar aquí!

Le dirigió una mirada gélida y fulminante al pobre hombre

-Qué tu seas un gusano sin vida social, es tu problema. Yo si tengo una vida social… Y me harás quedarme por tu ineptitud. Bravo, te has ganado un poco más de mi odio.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Esta es la oficina 308? –preguntó Kayna entrando en la habitación y repasando con la mirada a los ocupantes. Les sonrió seductivamente a Christophere, Jean y Joshua, sonrisa que el alemán y el francés correspondieron. A Avril le dirigió una mirada de complicidad.

-Así es –le respondieron Christophere y Jean al unisono.

Joshua se limitó a buscar algo en el Ipod y Avril suspiró por la ineptitud de los hombres ante una mujer.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Qué estás esperando? –Le preguntó Valerie al hombrecillo que, literalmente, temblaba de pavor- ¡Abre la puerta inmediatamente y déjalos pasar!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Christophere Gloeckner, Joshua Nielsen, Avril Gagnon, Jean Blanc y Kayna Wongsawat? –Les preguntó un hombrecillo aterrorizado a los ocupantes de la habitación.

Todos asintieron.

-La señorita Marie desea verlos.

—————————————–
(Introducción de una historia. No tiene ningún argumento por ahora 😀 pero ya veré que me invento! Comentarios, por favor?)

Posteado por: anilyn | 2010/10/08

Again

‘Sup? Otra vez reabriendo esta cosa… esta vez tengo algo bueno que escribir, lo juro! En fin… preparense para al menos algo semanal de rareza. Desde mis explicaciones algo fumadas a un escrito (-fail-) O simplemente sigan su camino. Creo que nadie lee esta cosa de todos modos.

Posteado por: anilyn | 2010/05/23

Nehura

La doctora entró a la clínica animada por el aspecto exterior en general. Un jardín ornamental por un lado, mal plantado, se notaba, pero con cierto aire divertido y gentil. Muchas personas se paseaban por allí, tanto solas y con la vista perdida en el paisaje, como personas hablando con sus acompañantes.

Por el otro lado, un jardín bien organizado y lleno de hortalizas y mensajes clavados pidiendo amablemente que nadie pisara o se comiera la tierra del lugar.

Una pequeña mansión, pintada de colores agradables y terrosos (algo inesperado, admitió la doctora, al fin y al cabo, era una clínica) en medio de ambos jardines.

-Compañero Stavros, ¿En que proyecto te habrás metido ahora? –Preguntó la doctora con una sonrisa y un suspiro – y aún peor, ¿Con que pobre diablo lo estas emprendiendo?

Llamó a la puerta con algo de inseguridad, pero un deje de curiosidad. Una voz desde dentro aclaró el hecho con un obvio “¡Llaman a la puerta!” de una voz juvenil y ronca. Apenas unos segundos después, una jovencita de aspecto agradable abrió.

-¡Doctora Elizabeth! –Canturreó la muchacha con el rostro iluminado- ¿Es usted, cierto? ¡El doctor Stavros y Chiaro han hablado tanto de usted! ¡Pase adelante, pase!

-Gracias –sonrió la doctora mientras caminaba dentro de la clínica, algo incomodada por la atención de la joven

-¡Regreso en un minuto con el doctor y con Chiaro! –Anunció la muchacha mientras corría adentro de la casa- ¡Póngase cómoda!

La doctora comenzó a inspeccionar lentamente el hogar con cierta curiosidad. Estaba llena de personas.

Un muchacho hablaba con una mujer de aspecto cansado y algo melancólico. Un hombre de aspecto agradable y alegre, como un abuelo jovial, interrogaba de forma simpática a una mujer que gesticulaba mucho con las manos mientras que su rostro se mantenía inmóvil y distante.

Bastantes personas caminaban cada uno en su espacio y problema.

-¡Doctora Elizabeth! –Llamó una voz masculina y alegre.

La doctora volteó en dirección a la voz, encontrándose con un hombre joven, de rostro y ojos amables y felices. Era delgado y de estatura normal para la edad que la doctora le calculaba. El cabello desordenado, corto y rubio le daban aspecto caótico mientras que la sonrisa en su rostro le daba aspecto algo infantil y servicial. La bata de doctor le daba un aire de anticipado orgullo

-Buenos días –saludó la doctora dando por terminada su rápida inspección al hombre- Usted debe ser Chiaro, ¿No es así?

-Eh… si, soy Chiaro –respondió dándole la mano a la doctora Elizabeth- Encantado de conocerla.

-Interesante. El doctor Stavros no mencionó de su socio era estudiante de medicina. Mi error, asumí que usted era un doctor –murmuró la doctora.

-¡Si soy un doctor! –Rió Chiaro con algo de nerviosismo- Mi madre era una maestra, mi padre doctor en la guerra y mi abuelo médico forense…supongo que eso me ayudó a saltarme unos años en la escuela y de mi especialidad de medicina, ¿No cree usted? El doctor Stavros también creyó que era estudiante cuando le sugerí el proyecto.

-Ya veo –respondió sorprendida la doctora- Todo un descendiente de doctor.

-Y de psicópatas –murmuró Chiaro – pero esa es otra historia ¿Me acompaña con el doctor Stavros, por favor?

-Deje, Chiaro, ya estoy aquí –respondió la estridente voz de Alexander Stavros mientras entraba en la habitación- Esa niña suya hizo tanto escándalo que tuve que salir del estudio tan rápido como me fue posible.

Alexander Stavros resultaba tan imponente como joven parecía Chiaro. Su rostro de expresión severa y calculadora era respaldado por la mirada fuerte de sus ojos oscuros. El cabello y su corta barba se mantenían impecablemente en su lugar, adornando con rigor la línea tensa que formaban sus labios.

-Doctor Stavros, cuanto tiempo sin vernos –murmuró la doctora Elizabeth mientras lo saludaba con un apretón de manos.

-Si, así es, Elizabeth. –Murmuró de forma distante como respuesta mientras hojeaba una lista que tenia entre las manos- ¿Procedemos a ver los pacientes que podrían darle problemas cuando trate con ellos en esta clínica? Ya he perdido bastante tiempo buscando médicos capacitados para atender este lugar. Todos unos inútiles, pero creo que usted podría hacer un trabajo decente.

Solo con aquel fuerte y arrogante comentario, la doctora Elizabeth estaba dispuesta a darse la vuelta y largarse. Había olvidado cuan irritante era Alexander, pero la expresión suplicante del supuesto doctor Chiaro la hizo cambiar de opinión. Si se largaba, significaría más martirio para el pobre muchacho.

Sin mucho animo, pero dispuesta a sacrificarse por el pobre hombre, la doctora Elizabeth los siguió a ambos unos cuantos pasos hasta tener de frente a la primera paciente.

-La paciente número uno es un caso único. Hipermnesia sin entrenamiento, manías o delirios. Podría preguntarle que hizo a esta misma hora y día hace veinte años y le aseguro que podría saberlo –explicó el doctor Stavros mientras señalaba a la mujer de aspecto cansado y melancólico.

-Su nombre es Patrice Jeremian –anunció Chiaro dedicándole una sonrisa cálida a la mujer- Tiene una gran memoria. También le encantan los juegos mentales y las películas. Tiene sus días malos y buenos…hoy está en los malos, doctora, por favor sea amable con ella.

-Continuando con los pacientes –prosiguió el doctor sin dirigirle una mirada a Chiaro mientras señalaba al muchacho junto a la mujer- Este es Uskaab. No le explicaré sobre el, debido a que viaja con el doctor Chiaro como su “familiar”.

-Gracias por la presentación, señor Stavros, no me hubiera alabado tanto, me estoy sonrojando –gruñó el muchacho con desden hacia Stavros, con su voz ronca y juvenil concorde a su edad.

-¿Ambos son parientes? –preguntó la doctora sorprendida por el hecho que ninguno de ambos se parecía en los más mínimo.

-No –siseó Uskaab- No tengo ningún lazo de sangre con ninguno de esos dos.

-Adopté a Uskaab cuando se comenzó este proyecto –explicó Chiaro- Sufre de cleptomanía y trastorno bipolar. Viajará conmigo y con sus hermanas.

-El paciente siete y la paciente dieciocho –señaló Stavros al hombre mayor y a la mujer sin expresión después de unos pasos en su dirección- Amnesia anterógrada y síndrome de Moebius, respectivamente. Usualmente el paciente siete pregunta quienes somos y que hace aquí varias veces al día. Distráigalo con algo, olvidará la pregunta enseguida.

-Palmere Evans y Andy Howard –replicó Chiaro mientras el doctor Stavros volvía a sumergirse en la lista que llevaba entre las manos- a Palmere le encanta contar lo que recuerda antes de perder la habilidad de hacer recuerdos nuevos y los programas de radio. Andy es muy charlatana también. Casi siempre se los ve hablando juntos.

-Vamos a los dormitorios –señaló el doctor Stavros- Allí estarán otros pacientes de los cuales es preciso advertirle.

-¿Preciso advertirme? –Preguntó la doctora de forma alarmada- ¿Alguno de sus pacientes es peligroso?

-Lo único realmente “peligroso” en la clínica, es el compañero Chiaro aquí presente –gruñó el doctor Stavros- Pero ciertos pacientes pueden crear ligeros problemas.

La doctora Elizabeth le dirigió una mirada sorprendida a Chiaro mientras este se ruborizaba de vergüenza y bajaba la mirada.

-Solo son ligeros contratiempos con la anestesia y dosis de medicamentos –Murmuró en voz baja- nadie ha tenido problemas con mis pequeñas equivocaciones si no contamos el doble de tiempo en despertar. Usted debería contratar un anestesiólogo, doctora Elizabeth… toda la gente aquí ha tenido suficiente anestesia para dormir elefantes.

-Los pacientes de los dormitorios no tienden a salir mucho –Dijo el doctor Stavros mientras ignoraba la excusa y recomendación de Chiaro- Pero solo hay dos personas que le pueden dar problemas allí adentro.

Siguiendo a Stavros en silencio, la doctora admiraba como pasaban pacientes sin problema mayor alguno y sin crear tumulto.

Nadie vestía como en los hospitales y la gente se veía más animada que en uno.

-El paciente cincuenta –murmuró Stavros mientras abría la puerta de un dormitorio en el cual su ocupante hacia un movimiento parecido a un estornudo y soltaba una palabrota sin motivo aparente alguno- sufre de el síndrome de Tourette.

-Ellias Collins. No sabemos realmente porqué vino a la clínica, el síndrome no interfiere con la vida cotidiana…pero aquí está –Rió Chiaro mientras le daba la mano al hombre y este repetía el tic- tiene un carácter algo fuerte, así que a veces causa problemas, sobre todo con los pacientes sordos.

-En la habitación continua –murmuró Stavros mientras salía de la habitación- está la paciente veintitrés. Autismo, así que no toque ningún objeto de la habitación.

El doctor puso la mano derecha de forma teatral sobre el pomo de la puerta, pero al parecer no tenia ninguna prisa en abrirla teniendo en cuenta el hecho que consultaba el reloj que tenía en la muñeca izquierda despreocupadamente. Chiaro tampoco parecía muy dispuesto a abrir la puerta, ocupado en responder las preguntas de una enfermera o voluntaria del centro recién salida de una habitación continua.

-¿Se puede saber que estamos…

-Listo –Anunció el doctor Stavros mientras giraba el pomo y entraba en la habitación.

-Buenos días, Adeline –saludó Chiaro a la muchacha dentro de la habitación.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

La intro de una historia mia llamada Nehura :3 está larga y todavía faltan detalles y descripciones, pero en vista de un bloqueo en mi cabeza, decidí postearlo así. Qué les parece? (Si, estoy mendigando recomendaciones, pero enserio, necesito comentarios sobre lo que escribo! por favor! Si no, como demonios sé si estoy en buen camino?) Gracias po su atención >3<

Posteado por: anilyn | 2010/05/10

Síndromes

Meh, no se me ocurre nada que escribir… hací que pondré (en un ataque de pereza, chocolate y tiempo libre) mis dudas sobre el síndrome de Asperger.

Siendo un “transtorno generalizado del desarrollo” el síndrome de Asperger se supone que afecta a la persona haciendola incapaz de comprender los gestos faciales, el tono de voz o el lenguaje corporal. Además, la persona tiene intereses subitos y profundos.

Los afectados tardan en socializar, hablar, realizar movimientos cotidianos, etc.

Mi verdadera duda sobre el síndrome de Asperger es si realmente es una “enfermedad”. Una persona con el sindrome de Asperger puede ser considerada excentrica o arrogante, pero no es tan grave como el Autismo.

Las personas afectadas creen ser en completamente normales y todos a su alrededor, los realmente excentricos (ciertamente, no muy lejos de la realidad) y hasta pueden fingir no tener esta “enfermedad”

Me ha tocado investigar todo esto para cierta historia (además del síndrome de Wndy, Transtorno Bipolar, leucemia, etc) y realmente he llegado a estar convencida… El síndrome de Asperger no es una enfermedad, solo una forma de ser. Al fin y al cabo, quien dice que todos no somos más que un montón de raros, excentricos?

Oh, si… si tienen oportunidad, escuchen “Fake It” de Seether….buena, muy buena canción

Posteado por: anilyn | 2010/05/04

¿El fin del mundo?

¿Desde cuando la humanidad, siempre precipitada hacia el futuro, comenzó a preguntarse sobre la hora de su fin? Probablemente, la pregunta se formuló desde el comienzo de la civilización (o bien, desde el comienzo mismo del hombre).

Las razones de esta escalofriante pregunta no son escazas. Terremotos, contaminación, amenazas espaciales, guerras, por citar algunos ejemplos. Si bien en estos tiempos modernos los fieles cristianos aseguran que los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgan por nuestro mundo, o los creyentes New Age aseguran que el fin de la humanidad no es más que un cambio radical en la organización humana, debemos admitir que los humanos hacemos un escándalo por una duda sin respuesta.

Cada generación piensa que el tiempo en el que vive es el peor de todos los tiempos habidos y por haber. La vida nunca ha sido fácil y con todo el respeto a creencias ajenas, me atrevo a afirmar que los jinetes del Apocalipsis nos han estado rondando desde el comienzo del humano, además que pongo en duda el cambio radical que pondrá cabeza abajo nuestra sociedad. Si la sociedad humana cambia, el humano mismo debe cambiar.

Como especie, le tenemos miedo al cambio, a lo desconocido. Nos aferramos a creencias sin bases para evitar una simple pregunta sin contestación.

¿Quién dice que los mayas predijeron con exactitud, que el veintitrés de diciembre del año 2012 , el fin del mundo? Ellos predijeron el fin de un ciclo. Además, sus calendarios quedaban registrados en rocas, por lo que cuando su civilización cayó sobre su propia estructura… ¿Quién se quedaba en una ciudad abandonada, sin alimentos, sin maderas, solo por seguir un calendario?

Ellos bien pudieron continuar su calendario jeroglífico en algo más ligero, los códices. Llegan los españoles, queman libros y códices mayas… ¿Quién es capaz de afirmar, sin duda alguna, que la continuación de su calendario (y un nuevo ciclo) no fueron alimento de aquellas hogueras?

Michel de Nôtre-Dame, mejor conocido como Nostradamus, predijo toda clase de sucesos apocalípticos, que después de una gran guerra llevaría a siglos de paz. ¿Quién dice que aquel hombre, con sus mejores intenciones escribió sus manuscritos y ahora todos confunden y retuercen sus palabras?

Al fin y al cabo, ¿Deberíamos preocuparnos tanto por nuestro fin? A la hora de la hora, si realmente es el fin, no podremos hacer nada por evitarlo. ¿Por qué tratar de responder tan difícil pregunta? Un pensamiento y una afirmación con la que deberíamos poner punto y final a este pensamiento… en oida oti ouden oida , Yo solo sé que no sé nada.

Posteado por: anilyn | 2010/04/28

Sorda, ciega

No debería ver nada. No debería escuchar nada. ¿Te conviene, no? Si no escucho, no hablo. Si no veo, no conozco. ¿Debería ser ciega, sorda? Solo así mi mente no retorcería lo que está al alcance de mis ojos o de mis oídos.

Si no escucho ¿Como aprendería a hablar? No lo haría, dejaría de atormentarte con mis truculentos pensamientos, ¿No lo crees tu así? Viviria ajena a miles de historias que revolotean por mi desordenado pensamiento.

Si no viera… ¿Como describir las imagenes extrañas que moran en mis pensamientos? ¿Como las ilustraria? Sería conveniente, ¿No lo crees tu así?

Pero no puedes dejarme sin mi mente. Esa extraña arma, en donde un simple objeto se transforma en algo extraño. Yo no veo como tu. Sería intranquilo, inconiveniente ¿No lo crees tu así?

No necesito vista. No necesito oídos. Por aquí dentro, tengo escondido el lugar más maravilloso, truculentos y extraño que Alguien podría ver.

No soy ninguna Alicia. Yo conozco este extraño lugar y yo lo conduzco. Yo soy una reina roja ¿No lo crees tu así?

Ya he perdido la cabeza. ¿Tu no? Pero soy feliz así…Si la felicidad se expande así… Perder la cabeza es muy conveniente ¿No lo crees así?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

(Owo intento escribir algo no tan extraño y deprimente… fallé xD pero bueno, me gusta escribir así)

Posteado por: anilyn | 2010/04/25

Fortuna

-¡Cárgame! –Suplicó un pequeño mientras que el joven entraba a la aldea- ¡te extrañé mucho!

El joven rió ante tal recibimiento. Al fin y al cabo, llevaba días caminado sin ver un alma por los bosques y mucho más tiempo sin hablar con alguien. Se agachó para estar a la misma altura que el niño. Luego extendió los brazos delante del pequeño. Sin pensarlo ni un segundo, este se echó en sus brazos para abrazarlo. El par de brazos extendidos se cerraron cariñosamente en torno al niño, casi prometiendo protección y afecto incondicional.
-Yo también te extrañé –sonrió el joven deshaciendo el abrazo- Anda, sube a mi espalda.
El pequeño subió a la espalda del caminante, cerrando sus bracitos alrededor del cuello de su protector y sus piernitas alrededor de su cintura. Una vez arriba, el joven se puso de pie, y comenzó a adentrarse a la aldea con el pequeño a la espalda.
En la entrada pequeña aldea se podía observar las huellas de un incendio desastroso. Todavía salía el humo entre los escombros, pero tanto el joven como el niño no estaban preocupados. Nadie había muerto en aquel feroz incendio y las posesiones quemadas solo eran un estorbo material. Siguieron caminando, cuando un gato salió desde el bosque para acariciarse contra la pierna del joven.

El joven bajó de su espalda al niño y se arrodillo para tomar en brazos al gato.

-¡No me bajes! –Regañó el niño mientras hacia un pequeño puchero -¡Eres malo!
El joven se rió por lo bajo mientras ponía al minino cerca de su pecho. A largó una mano y despeinó al niño en ademán cariñoso.

-Solo quiero mostrarte algo –dijo mientras alejaba al gato de su pecho- Es muy importante.

-¿Qué es? –preguntó el pequeño todavía haciendo pucheros.

-El simple hecho que ser feliz…es algo simple, pero que pocos saben ver.

El joven puso el gato sobre el pecho del niño. Le indicó como cargarlo y acariciarlo. Al poco rato, el felino comenzó a ronronear. El niño y el joven rieron, el primero por que el ronroneo le hacia cosquillas, el segundo por pura felicidad.

-¿Lo ves? –preguntó el joven al niño

-Si

Ambos volvieron a emprender camino, El niño con el gato en brazos, mientras que el joven tomaba su manita.

Después de unos minutos de caminata, se encontraron el centro de la aldea. Las huellas del incendio apenas y eran visibles, por lo que su pequeña plaza estaba colmada de alegría y vitalidad. Se podía notar que muchas familias debían compartir hogares y que se debían hacer esfuerzos dobles para conseguir comida. Pero a pesar de todo, nadie parecía demasiado preocupado o triste.

-¿A dónde quieres ir? –Preguntó el joven observando a su pequeño compañero

-¡Allí! –anunció el niño entusiasmado, apuntando hacia un pequeño circulo de niños y niñas que jugaban en el este de la plaza.

Ambos se dirigieron hacia allí. Los niños los recibieron alegres y a la vez sorprendidos por el joven. Se acercaron a saludarlos de forma cariñosa, para luego volver a sus juegos.

-¿Qué sucede? –Preguntó el joven observando al niño que observaba anhelante a sus compañeros de juegos, pero no se movía del lado del muchacho- ¿No vas?

-Es que…

Sin decir una palabra, el joven tomó de sus brazos al aullante gato. Mientras con un gesto lo invitaba a que fuera a divertirse.

-Yo estaré aquí-Anunció mientras se recostaba contra un árbol cercano con el gato en el regazo- Además, puedes venir a acariciarlo cuando desees-terminó mientras acariciaba al gato.

El niño sonrió mientras volteaba y corría en dirección a los otros pequeños. El joven se quedó allí mientras murmuraba un suave “mish, mish, mish” hacia el ronroneante gato y saludaba a quien se acercaba para verificar su identidad.

Le sorprendían los juegos de los pequeños. Sonreía con ternura pensando que cuando afortunados eran de poder jugar. Personalmente, nunca había jugado nada parecido. Y para ser exactos, eran muy escasas las veces que había jugado en su vida. Y eran aún más afortunados de tener con quien jugar. Lo más cercano que tenia a un amigo de su edad era 3 años mayor y se encontraba muy lejos.

-Hermano –lo saludó una muchacha de su edad mientras se adelantaba a abrazarlo.

-Hermana, abrázame fuerte, por que no sé si volveré a verte…- recitó el joven mientras abrazaba a la muchacha

-…Así lo haré, para que nuestros espíritus estén juntos hasta más allá de la muerte- Terminó el saludo la joven mientras examinaba de pies a cabeza al muchacho.

-No tengo nada diferente, no me examines así- rió el joven- ¿Qué a sucedido en la aldea?

Sin decir una palabra, la muchacha dijo todo con sus ojos. La desesperación de saber si toda su gente estaba bien, la ira contra los desalmados que lo comenzaron, el temor hacia el fuego, la tristeza de ver en desgracia a su gente, la sospecha de que podría suceder algo peor, la alegría de saber que todos estaban vivos…Lo dijo todo, mientras solamente observaba fijamente las pupilas del viajero.

-…Somos afortunados-aseguró el joven bajando la mirada hacia el felino que dormía en su regazo- Estamos vivos.

-Somos afortunados…-murmuró sin mucho entusiasmo la joven- …Hasta el día siguiente.

El joven soltó una risita nerviosa.

-No seas tan pesimista –murmuró mientras examinaba tranquilamente al felino– Todo se arregla con paciencia y tiempo.

La muchacha dejó salir un gruñido de molestia mientras se sentaba junto al viajero. ¿Cómo podía mantener el buen humor en un momento así?

-Además –murmuró el muchacho mientras observaba toda la actividad en la plaza- La esperanza es lo ultimo que se pierde.

-La esperanza mata… –murmuró tristemente la muchacha.

-…La desesperación nos impulsa –terminó en tono cortante el muchacho- Y nuestro pueblo está desesperado por libertad.

Sin tener que decir una palabra más, ambos estaban de acuerdo. Estaban sedientos de libertad. Estaban sedientos de igualdad. Saldrían adelante.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Despues de una entrada deprimente sobre mi opinión del suicidio, decidí poner algo un poco más alegre xD (Juro no tener ideas suicidas o baja autoestima ._.) Es un poco viejo y triste, pero me sigue gustando >_< La esperanza mata, la desesperación nos impulsa xD En fin, espero que les agrade…y si no, ¿Por que siguen leyendo esto? OwO Un saludo desde Guate 😀

Posteado por: anilyn | 2010/04/21

Realmente hace falta…

Condenado a morir. Sin posibilidad de misericordia, piedad. Realmente, una pena de muerte no le parecia lo preocupante. Rápido, limpio… ¿Realmente debia preocuparse por eso?

Llevaba encerrado alrededor de una semana, caminando en aquella pequeña celda como un tigre. Caminando, planeando, identificando, vacilando, dandose la vuelta y repitiendo el proceso. A pesar de lucir desesperado, estaba sereno y casi en paz absoluta. ¿Realmente deberia estar preocupado? No sentiria nada. Sin humillación, sin miedo.

El octavo día lo llevaron a la plaza donde su muerte tendría lugar. Se dejó llevar con tranquilidad, sin mostrar angustia. Por momentos sonreia y posaba los ojos en algún lugar lejano en la distancia.

-Toma -le indicaron poniendo una daga en su delgada mano- Hazlo rápido

-¿Rápido? -repitió perplejo- ¿Qué tengo que hacer rápido? ¿Qué con la daga?

-Clavatela -le indicaron, sonriendole de forma maliciosa

El muchacho guardó silencio un momento. No habría creido que lo obligaban a suicidarse. Eso cambiaba bastantes cosas

Miró un momento la daga. No era responsable del crimen del que le acusaban, pero no habia tenido inconveniente en morir hasta que le pusieron el arma en la mano. ¿Realmente debia preocuparse? No tenia que perder. No tenia nada que ofrecer o ganar.

Suicidio o no ¿Realmente importaba?

Se apuntó la daga al pecho sin gesto teatral alguno, con simpleza y humildad. Ya todo terminaria.

-Pronto, pronto… -murmuró mientras se preparaba para clavarsela.

Sin embargo, no encontró fuerzas para atravesarse el pecho de esa forma. No encontró razón convincente para dejar de luchar. Solo encontró miedo a que sucedería si se obligaba a si mismo a clavarsela.

Rió entre dientes unos segundos, de forma imperceptible para todos. Ya habia tomado su decisión. No tomaría más que unos minutos

-Realmente…-murmuró observando la daga- Realmente hace falta valor para esto. No es la mejor forma de terminar los problemas, pero es una alternativa… Toda una lástima… Pero, no soy un suicida.

Sin decir una palabra más, se preparó para huir sin importar el costo. No sería ni la primera, ni la ultima vez que huia. Todos tratarían de frenarlo, pero prefería eso, que no necesitaba siquiera fuerza alguna, a tener que juntar el valor para quitarse la vida a si mismo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

(Una experiencia algo extraña me hizo escribir esto ._. es bastante extraño, pero me doy cuenta que en realidad no estoy a favor ni encontra del suicidio. No es la mejor forma de terminar con los problemas, pero es una alternativa. Realmente, pienso que hay que tener valor para intentar (y lograr, sin intentar llamar la atención) quitarse la vida. Pero esa es solo mi opinión humilde :3 ¿Están ustedes en contra, a favor o realmente les da igual el suicidio? Un saludo despues de haberlos hecho leer algo tan oscuro y raro xD)

Posteado por: anilyn | 2010/04/20

¿Hay alguien allí?

Ya casi me habia olvidado de este lugar… ¿Divertido , no? Me la habia pasado divagando de donde hablar y escribir un poco de cualquier burrada de las que habitan en mi cabeza >_< y ya lo tenia. -abucheo general-

En fin, supongo que trataré de mantener mi blog al día :3 Sea quien sea (o cuantos sean, si tengo la suerte qeu sea más de uno), puede esperarse su pensamiento semifilosofico (tirando a burrada monumental) aqui.

Older Posts »

Categorías