-¡Cárgame! –Suplicó un pequeño mientras que el joven entraba a la aldea- ¡te extrañé mucho!
El joven rió ante tal recibimiento. Al fin y al cabo, llevaba días caminado sin ver un alma por los bosques y mucho más tiempo sin hablar con alguien. Se agachó para estar a la misma altura que el niño. Luego extendió los brazos delante del pequeño. Sin pensarlo ni un segundo, este se echó en sus brazos para abrazarlo. El par de brazos extendidos se cerraron cariñosamente en torno al niño, casi prometiendo protección y afecto incondicional.
-Yo también te extrañé –sonrió el joven deshaciendo el abrazo- Anda, sube a mi espalda.
El pequeño subió a la espalda del caminante, cerrando sus bracitos alrededor del cuello de su protector y sus piernitas alrededor de su cintura. Una vez arriba, el joven se puso de pie, y comenzó a adentrarse a la aldea con el pequeño a la espalda.
En la entrada pequeña aldea se podía observar las huellas de un incendio desastroso. Todavía salía el humo entre los escombros, pero tanto el joven como el niño no estaban preocupados. Nadie había muerto en aquel feroz incendio y las posesiones quemadas solo eran un estorbo material. Siguieron caminando, cuando un gato salió desde el bosque para acariciarse contra la pierna del joven.
El joven bajó de su espalda al niño y se arrodillo para tomar en brazos al gato.
-¡No me bajes! –Regañó el niño mientras hacia un pequeño puchero -¡Eres malo!
El joven se rió por lo bajo mientras ponía al minino cerca de su pecho. A largó una mano y despeinó al niño en ademán cariñoso.
-Solo quiero mostrarte algo –dijo mientras alejaba al gato de su pecho- Es muy importante.
-¿Qué es? –preguntó el pequeño todavía haciendo pucheros.
-El simple hecho que ser feliz…es algo simple, pero que pocos saben ver.
El joven puso el gato sobre el pecho del niño. Le indicó como cargarlo y acariciarlo. Al poco rato, el felino comenzó a ronronear. El niño y el joven rieron, el primero por que el ronroneo le hacia cosquillas, el segundo por pura felicidad.
-¿Lo ves? –preguntó el joven al niño
-Si
Ambos volvieron a emprender camino, El niño con el gato en brazos, mientras que el joven tomaba su manita.
Después de unos minutos de caminata, se encontraron el centro de la aldea. Las huellas del incendio apenas y eran visibles, por lo que su pequeña plaza estaba colmada de alegría y vitalidad. Se podía notar que muchas familias debían compartir hogares y que se debían hacer esfuerzos dobles para conseguir comida. Pero a pesar de todo, nadie parecía demasiado preocupado o triste.
-¿A dónde quieres ir? –Preguntó el joven observando a su pequeño compañero
-¡Allí! –anunció el niño entusiasmado, apuntando hacia un pequeño circulo de niños y niñas que jugaban en el este de la plaza.
Ambos se dirigieron hacia allí. Los niños los recibieron alegres y a la vez sorprendidos por el joven. Se acercaron a saludarlos de forma cariñosa, para luego volver a sus juegos.
-¿Qué sucede? –Preguntó el joven observando al niño que observaba anhelante a sus compañeros de juegos, pero no se movía del lado del muchacho- ¿No vas?
-Es que…
Sin decir una palabra, el joven tomó de sus brazos al aullante gato. Mientras con un gesto lo invitaba a que fuera a divertirse.
-Yo estaré aquí-Anunció mientras se recostaba contra un árbol cercano con el gato en el regazo- Además, puedes venir a acariciarlo cuando desees-terminó mientras acariciaba al gato.
El niño sonrió mientras volteaba y corría en dirección a los otros pequeños. El joven se quedó allí mientras murmuraba un suave “mish, mish, mish” hacia el ronroneante gato y saludaba a quien se acercaba para verificar su identidad.
Le sorprendían los juegos de los pequeños. Sonreía con ternura pensando que cuando afortunados eran de poder jugar. Personalmente, nunca había jugado nada parecido. Y para ser exactos, eran muy escasas las veces que había jugado en su vida. Y eran aún más afortunados de tener con quien jugar. Lo más cercano que tenia a un amigo de su edad era 3 años mayor y se encontraba muy lejos.
-Hermano –lo saludó una muchacha de su edad mientras se adelantaba a abrazarlo.
-Hermana, abrázame fuerte, por que no sé si volveré a verte…- recitó el joven mientras abrazaba a la muchacha
-…Así lo haré, para que nuestros espíritus estén juntos hasta más allá de la muerte- Terminó el saludo la joven mientras examinaba de pies a cabeza al muchacho.
-No tengo nada diferente, no me examines así- rió el joven- ¿Qué a sucedido en la aldea?
Sin decir una palabra, la muchacha dijo todo con sus ojos. La desesperación de saber si toda su gente estaba bien, la ira contra los desalmados que lo comenzaron, el temor hacia el fuego, la tristeza de ver en desgracia a su gente, la sospecha de que podría suceder algo peor, la alegría de saber que todos estaban vivos…Lo dijo todo, mientras solamente observaba fijamente las pupilas del viajero.
-…Somos afortunados-aseguró el joven bajando la mirada hacia el felino que dormía en su regazo- Estamos vivos.
-Somos afortunados…-murmuró sin mucho entusiasmo la joven- …Hasta el día siguiente.
El joven soltó una risita nerviosa.
-No seas tan pesimista –murmuró mientras examinaba tranquilamente al felino– Todo se arregla con paciencia y tiempo.
La muchacha dejó salir un gruñido de molestia mientras se sentaba junto al viajero. ¿Cómo podía mantener el buen humor en un momento así?
-Además –murmuró el muchacho mientras observaba toda la actividad en la plaza- La esperanza es lo ultimo que se pierde.
-La esperanza mata… –murmuró tristemente la muchacha.
-…La desesperación nos impulsa –terminó en tono cortante el muchacho- Y nuestro pueblo está desesperado por libertad.
Sin tener que decir una palabra más, ambos estaban de acuerdo. Estaban sedientos de libertad. Estaban sedientos de igualdad. Saldrían adelante.
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Despues de una entrada deprimente sobre mi opinión del suicidio, decidí poner algo un poco más alegre xD (Juro no tener ideas suicidas o baja autoestima ._.) Es un poco viejo y triste, pero me sigue gustando >_< La esperanza mata, la desesperación nos impulsa xD En fin, espero que les agrade…y si no, ¿Por que siguen leyendo esto? OwO Un saludo desde Guate

Queeeeeee coool tu historia! Creo que a cada persona que la lea la hara pensar en algo diferente, a mi, me hizo pensar en Guatemala en la Revolucion o en la guerra…”La esperanza mata, la desesperacion nos impulsa” like like like!!!
Por: Monita el 2010/04/29
a las 5:25
xD gracias! a mi ni se me habia pasado por la cabeza lo de la revolución, pero cuando lo decís… ._. wtf, si queda! Gracias!
Por: anilyn el 2010/04/29
a las 22:34
Enserio? xD yo en mi vida habia escuchado de esa aldea, simplemente lo escribí para una de mis historias xD Aún así, es bueno saber que pasan cosas similares, algo tristes y algo alegres. La esperanza es lo ultimo quese pierde… y cuando se pierde, hay que actuar xD
Por: anilyn el 2010/04/25
a las 3:59